Despertares.
Estos últimos días he tenido un despertar... triste, por así llamarlo.
Ayer me despierta mi vieja, acababa de llegar del médico con una noticia poco agradable: a mi abuelo le encontraron cáncer de garganta.
Sí, a mi abuelo que el sábado pasado ganó su vigésimoquiensabecuántos trofeo de truco después de ganarle a no sé que parva de jubilados. El mismo que hace unas semanas recién llegó de veranear en Brasil, lugar al que fue después de veranear en Mar del Plata (sí, en el mismo verano... ir a un solo lado tiene poca onda para él) y ya está viendo cuando se va para las termas. Al parecer la jodita esa de fumar se cobra sus asuntos con el tiempo...
Bueh, pero más allá de la angustia que esa idea me provoca, estoy tranquilo porque mi abuelo viene viviendo piola toda su vida, estoy seguro de que es feliz y que alegró a la gente que lo rodeó siempre. Él dice todo el tiempo que ya no le pide nada más a la vida y que desde que falleció mi abuela está viviendo de yapa.
Por otro lado sería el único abuelo que tuve que se vaya a una edad y por razones ""justas"". Eso fue ayer.
Hoy me despierta otra vez mi vieja, pero más temprano. Abro los ojos y veo parado en mi puerta un cuerpo que no es el de mi vieja, que no tiene la voz de mi vieja, pero es mi vieja. En una frase monocorde y casi de ultratumba me dice que llame a un médico. Lo llamo, mi vieja que casi no podía caminar se quería poner a ordenar la casa porque venía el médico (?), náuseas a cada rato, órdenes sin sentido, cae la ambulancia, que pum que pam, pastillita, crisis nerviosa por lo de mi abuelo, andá a comprarle este remedio, no la dejes sola (contradicción), llamo al vecino de confianza, no atiende, quedate tranquila acá ma, voy, vuelvo, aviso a mi viejo, aviso a mi hermana...
Después vino mi hermana. Ahora mi vieja está re zombie por la medicación y se pone a llorar a cada rato pero se mueve y hace cosas.
¿Con qué me encontraré al despertar mañana?
