FUE
realmente asombroso, una oportunidad de lujo en tierras jiennenses. El
singular trío formado por Jerry Marotta, Guillermo Cides y Pepe Bao
ofreció en Úbeda uno de los 22 conciertos incluidos en su gira que
pasará en los próximos meses por España, Italia, Suiza y Francia (donde
participará en el reconocido Festival de Jazz de Juan Les Pins). Se
desarrolló en la Sala Fogo, el único local de la ciudad Patrimonio de
la Humanidad que puede presumir de una programación habitual de
conciertos. Y además fue el único recital previsto por este trío de
ases en Andalucía.
Si lo dicho no basta para dar una idea de la
excepcionalidad de esta cita que tuvo lugar en la noche del pasado
miércoles, es el momento de hablar de cada uno de los protagonistas de
esta aventura musical. Jerry Marotta es uno de los baterías más
reconocidos y solicitados por sus compañeros de profesión. No en vano,
ha compartido grabaciones y giras, entre otros muchos, con Paul
McCartney, Tears for Fears, King Crimson, Sheryl Crowe, Sean Lennon,
Suzanne Vega o, sobre todo, Peter Gabriel, con quien recorrió el mundo
durante diez años. Es cantante, productor y arreglista, y ha compuesto
y grabado música para incontables películas y para una larga lista de
artistas, poniendo su propio sello en la industria musical.
Con
respecto a Guillermo Cides, es considerado el mejor stickista del
mundo. En realidad, es uno de los pocos ejecutantes del chapman stick,
un revolucionario instrumento de diez cuerdas que combina bajos y
guitarra y permite al músico sonar como un verdadero hombre orquesta.
Cides, argentino afincado en Barcelona, ha compartido escenario con
artistas y grupos de la talla de Emmerson, Lake & Palmer, Rick
Wakeman (Yes), Jethro Tull o Roger Hodgson (Supertramp). Tiene editados
tres discos como solista, es pionero en el mundo de las diez cuerdas y
dirige Stick Center, una organización virtual que promociona artistas
de este instrumento (www.stickcenter.com).
El tercero, invitado
Y
finalmente, el respetado y popular Pepe Bao, que se une a los dos
anteriores en algunos de los conciertos de España como ocurrió el
miércoles, es un bajista de raza, un virtuoso de las cuatro cuerdas que
formó parte del grupo O'Funkillo y actualmente se le puede ver junto a
Raimundo Amador o Medina Azahara.
Hechas las presentaciones, ha
llegado el momento de hablar del concierto, aunque dicho lo dicho es
fácil hacerse una idea de lo que sonó entre los muros de la Sala Fogo,
un vendaval melódico que pasó por los terrenos del rock, el jazz, el
funk y el new age. Marotta demostró que la batería no sólo está para
marcar el ritmo y dio una buena muestra de su estilo étnico,
intercultural, abierto a todo tipo de fusiones. Además, en un par de
temas se lució como vocalista cargado de matices.
Imposible de superar
Guillermo
Cides le sacó todo el jugo a su stick. A base de pulsar las cuerdas
duplicó las posibilidades que da una guitarra al uso, y al ritmo
vertiginoso de los dedos de sus dos manos le añadió casi por igual un
continuo manejo con los pies de pedales y efectos. E incluso hizo sonar
las cuerdas con un pequeño golpeador y con un arco de violín, llegando
también a utilizar el stick como steel guitar sobre las rodillas al más
puro estilo country. Tocó de todas las formas posibles, créanme. A
medio concierto a nadie le hubiera sorprendido ya que se embocara el
stick y comenzara a soplar por el mástil convirtiéndolo en un
instrumento de viento. Era la única opción de superar tanto derroche de
técnica y tantas posibilidades. Algo más completo es imposible.
Irrepetible
Y
Pepe Bao hizo ver que el bajo no es un instrumento menor, ascendiéndolo
a la categoría de guitarra a base de rápidos deslizamientos por el
mástil que hacían pensar que en cualquier momento podía salir humo. En
definitiva, tres músicos que han unido sus fuerzas para hacer algo
único, irrepetible, digno de ver y escuchar. Tres patas para un banco.
Así es imposible que quede cojo.