Guillermo Cides es un referente mundial del stick, un instrumento tan ex—tico como complejo.
Hace cinco a–os que es un "exiliado art’stico" en Barcelona. Guillermo Cides naci— en Olavaria hace 37 a–os y a los veinticino conoci— el instrumento del cual se volvi— referente mundial.
El stick es un instrumento de cuerdas inventado por el
estadounidense Eric Chapman en 1970. Se trata de un diapas—n con ocho,
diez o doce cuerdas (el m‡s comœn es el de diez) y se toca aplicando la
tŽcnica de tapping, es decir presionando las cuerdas que est‡n
agrupadas de a dos. Cuando un mœsico toca el stick tiene que pensar las
l’neas de bajo y guitarra a la vez. El instrumento fue popularizado por
Tony Levin (bajista de King Crimson y Peter Gabriel). En Argentina lo
usaron algunos mœsicos como Flavio Cianciarullo y Zeta Bossio, pero
como una excentricidad de estudio. Cides fue m‡s all‡ y entre otras
cosas se obsesion— con el instrumento, autodid‡cticamente aprendi— a
usarlo, grab— tres discos, abri— en el Gran Rex para Jethro Tull y
fund— una escuela de stickistas.
ÀRecord‡s que te pas— la primera vez que viste un stick?
Guillermo Cides: Si, la primera vez que vi un stick fue una
sensaci—n muy extra–a. Las cuerdas estaban al revŽs y no ten’a ni idea
de como hacer para que sonaran. Debo decir que cuando pude conseguir
este instrumento y me lo llevŽ a casa sab’a lo mismo que ese primer
d’a! As’ fue que comencŽ a estudiar por m’ mismo, estuve casi un a–o
encerrado en mi casa aprendiendo poco a poco como hacerlo sonar,
descubriendo acordes, inventando melod’as y preparando canciones. Al
cabo de un a–o ofrec’ mi primer concierto de stick -tambiŽn era la
primera vez que se ofrec’a una concierto de esta naturaleza en
Argentina- en un bar de la avenida Corrientes de Buenos Aires, llamado
Nativo. Fue un concierto para amigos, que vinieron porque los llamŽ y
les dije: "ven a este concierto porque vas a ver algo que nunca viste!".
Fue realmente un concierto hist—rico. DespuŽs comencŽ a ofrecer mas
conciertos de stick, siendo el m‡s recordado de aquel inicio en el
Complejo La Plaza.
ÀPodr’as comentarnos sobre los mœsicos con los cuales toc‡s? ÀQuiŽnes son, d—nde tocan, c—mo los conociste?
GC: Actualmente llevo adelante cuatro Stick Projects: The
Stick Tr’o, junto al holandŽs Ron Baggerman y el ingles Jim Lampi. Los
tres somos experimentados sickistas, con muchos escenarios recorridos y
‡lbumes grabados. Nos juntamos para ver que sal’a de esa reuni—n y lo
que sali— es muy curioso, mezcla de jazz, funk y otras yerbas. TambiŽn
trabajo con The Stick Folk; una reuni—n de instrumentos extra–os como
la Viola de Roda, una especie de viol’n con una rueda y una manivela,
acorde—n, tiorba, stick y bater’a. The Stick Ensamble Project, es una
reuni—n de diferentes mœsicos y bandas que tocamos alrededor del
pœblico, en forma de c’rculo. Es una idea que invente en Buenos Aires y
que llevŽ a Espa–a. El pœblico tiene que girar su silla dependiendo de
donde viene la mœsica! El cuarto espect‡culo es mi propio concierto
solista, ya depurado desde aquŽl primer concierto en Argentina, donde
muestro las canciones de mis discos y las inŽditas.
ÀTenŽs contacto con mœsicos olavarrienses?
GC: Me escribo con varios mœsicos de Olavarria. Hay muchos y
muy buenos, comenzando por mi entra–able amigo Sergio Pettaco, y
pasando por Andres Beuswaert, Ramiro Nasello, Rolfi Calahorrano y
recientemente lo de Sebastian Verea con su banda Epiq, un muy buen
descubrimiento.
ÀTenŽs nostalgia por lo que pasa a este lado del Atl‡ntico?
GC: Mis nostalgias desde Espa–a hacia Argentina se canalizan a travŽs
de la mœsica. Vivo la realidad argentina como un exiliado
art’stico obligado y esa tambiŽn es una realidad argentina.
Miles de artistas -y de no artistas- hemos tenido que buscar
alternativas en otros lugares para poder crecer en nuestro
campo. Hay algunos pol’ticos que creen que obligatoriamente
tenŽs que ser "carne de ca–—n" de sus pruebas. Yo decid’,
junto a miles de personas, colaborar con mi pa’s de otra
manera. Espa–a, entre otros pa’ses, ha visto enriquecida
su cultura con la venida de cineastas, actores, mœsicos,
escritores y todo tipo de personaje cultural que camina
por estas calles.
ÀQuŽ representa para vos la Era K?
GC: La œnica era que reconozco, es la era de la
espiritualizaci—n de este mundo. No soy tan m’stico como esta frase,
pero creo que despuŽs de la revoluci—n industria, y luego la digital,
parece vislumbrarse una necesidad en el campo de lo metaf’sico. El
hambre del alma, por decirlo de alguna manera.
Retomar las composiciones de Bach y adaptarlas al stick debe de
haberte llevado mucho trabajo ÀQuŽ clase de mœsica pens‡s que har’a
Bach si hubiera nacido en esta Žpoca?
GC: Sin saber mœsica, grabŽ cada una de las notas de Bach en
un disco homenaje llamado "The Bach Tribute". Bach muri— ignorado por
sus contempor‡neos y dejo a su partida 20 hijos y grandes obras. El
concepto del arte ha cambiado desde entonces. Aquellos d’as y aquellos
mœsicos estaban entregados a su arte; me refiero cada d’a, cada hora.
Lo m‡s parecido a esta actitud la encontr‡s en este siglo en artistas
como Salvador Dal’ y algunos escritores.
De todas maneras hay algo que encuentro de comœn en todas las Žpocas
y es una actitud contestataria en ese tipo de artistas, cuando existen.
Contrariamente, es muy f‡cil hoy encontrar a mœsicos que nunca se
juegan con sus opiniones y acciones. Conoc’ muchos de ellos en Buenos
Aires y despuŽs supe que hab’a otros tanto en el mundo. Por eso me
gustan los punk m‡s all‡ de las ideolog’as; me cae bien quiŽn se anime
a decir lo que sea sin importar las consecuencias sobre su arte. Me
refiero a ser menos "negociante" y m‡s intempestivo. El resultado puede
ayudar a tu arte s—lo s’ lo dejas.
Al respecto, siempre me llamaron la atenci—n los mœsicos que tocaban
con tal o cual famoso: no me importa mucho si alguien decide romper un
amplificador en el escenario o tirarse por una ventana a una piscina.
Realmente no es interesante. Lo que me interesa es saber los motivos de
los mœsicos que forman parte de esa situaci—n, quŽ piensan ellos de su
propia mœsica o hasta quŽ punto la valoran y hasta quŽ punto se
disponen a jugar al juego del otro s—lo por un poco de popularidad. Me
interesan Žstas cuestiones porque en esas respuestas est‡n las
respuestas de millones de mœsicos. Con este planteamiento, comencŽ a
formar parte de un sector de artistas -hay m‡s de los que uno se puede
imaginar- que "no quieren tocar con X", ll‡mese X al mœsico m‡s famoso del momento.
Volviendo a Bach, solo puedo recomendar que escuchen sus obras,
encontrar‡n all’ el rock'n'roll, las canciones que pasan en el Top 40,
y una cantidad infinitas de ideas. Cuando lo escuch‡s, ves de d—nde
sali— gran parte de la mœsica contempor‡nea.
En tu primer disco agradecŽs a tu familia "porque me apoyaron siempre en silencio".
Es la dedicatoria que m‡s me intrig— en mi vida y quiero sacarme una
duda: nunca entend’ si fue por el apoyo sincero o por algo tipo "bueno-segu’-tocando-eso-que-te-gusta-pero-me-parece-que-as’-no-vas-a-conseguir-trabajo".
GC: Jaja! Buena pregunta... En mi caso personal, mi familia
siempre me apoy— silenciosamente. Esto significa sin poner impedimentos
a que las aguas busquen su camino para llegar al mar. DespuŽs de
estudiar tres a–os de medicina y dejar la carrera para dedicarme a la
mœsica, imagino que no es la mejor noticia que podŽs darle a tu madre
un lunes a las 4 de la tarde. Pero siempre me tomŽ la mœsica muy en
serio. Es decir, al principio mis amigos me miraban y dec’an "tiene un hobby". Luego todos crecimos y yo segu’a con lo m’o, incluso cuando estudiaba medicina y para muchos pasŽ a ser "un hippie". Finalmente, cuando comencŽ a aparecer en los peri—dicos, fui un "profesional". Y me dec’an "claro, vos hiciste lo que quer’as...", y yo siempre respond’a "Ày vos no?".
SŽ que es dif’cil hacer realidad lo que uno desea, pero si no te
sueltas de donde est‡s asegurado, nunca podr‡s saber si hay algo mas
all‡.
ÀIncorporaste tŽcnicas de piano a medida que ibas ganando
destreza e independencia en las manos para tocar el stick? ÀC—mo te
manej‡s para controlar el swing?
GC: Supongo que de alguna manera toco una tŽcnica parecida al
piano; esto es dos manos sobre el diapas—n y cada una de ellas tocando
algo distinto. Al igual que un pianista, es necesario usar "dos
cabezas" simult‡neamente. De todas maneras -los pianistas lo saben- esa
separaci—n en realidad est‡ muy estrechamente ligada, como dos hermanos
gemelos. Una mano tiende a seguir a la otra, y es un duro trabajo hacer
que cada mano "piense" por s’ misma. De todas maneras, una vez que esto
comienza, las manos tienen su vida propia. El swing no debiera ser
controlado, m‡s bien debiera ser dejado libre para juegue con sus
hermanas, las manos. Toda una familia junta!
Siendo que pr‡cticas un estilo relacionado a la "world music", se
observa una conexi—n con el estilo de Stanley Jordan Àrevis‡s las
fuentes del jazz para retomar sonidos o melod’as?
GC: La verdad es que el otro d’a escuche por la radio un
concierto de Jordan y fue la primera vez que escuche un show completo
de Žl. Sinceramente, la œnica revisi—n que hago con el jazz es a travŽs
de mis amigos jazzeros que me gu’an todo el tiempo. Para ellos y para
m’, es un pasatiempo divertido ver "c—mo se podr’a hacer esto en el stick".
Todo el tiempo traspaso cosas de otros instrumentos y eso te ofrece una
visi—n distinta no de sonidos, pero s’ de "actitud mel—dica".
ÀA cuales consider‡s como los l’mites de tu instrumento?
GC: A m’ mismo. Tengo un mont—n de l’mites aun que superar!
M‡s info en www.stickcenter.com